Nuestra primera historia Apriil una chica bogotana

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Nuestra primera historia Apriil una chica bogotana

Durante un tiempo, Abril trabajó como bailarina en el circo de los hermanos Gasca, en Bogotá, en medio de tigres, leones, perros futbolistas y monos a bicicleta. A pesar de que había estudiado administración hospitalaria y había encontrado un buen puesto en una clínica del sur, fue una de las numerosas víctimas de los recortes de presupuesto que afectaron a la función pública después de la salida del alcalde Petro y la entrada de Peñalosa al gobierno de la capital.

Y es que cuando uno tiene una hija que alimentar, además de los gastos del colegio y de la enfermedad de un padre al que atender, hay que saber desdoblarse para cumplir varias funciones a la vez. Como sucede a menudo, su niña –a la que adora- fue el producto de una noche descuidada con un padre que nunca se quiso hacer responsable de su calentura.

El trabajo le duró casi una temporada. Cuando el circo abría su telón, Abril era una de las encargadas de recibir al público durante el protocolo y luego de un acto de Samba –un baile brasileño con cierto erotismo que siempre ha practicado en sus ratos libres-, se posicionaba al lado del cañón desde el que se disparaba el hombre-bala para distraer a los asistentes mientras descargaban al artista.

Abril nunca había pasado tanto tiempo en un tráiler, pero no le disgustó el trabajo. Le gustaba el pozole que preparaban los cocineros mexicanos y la vida ligera de los viajeros que se cuidan entre sí frente al mundo exterior.

Sólo le daban miedo los leones y trataba de apegarse lo más posible a la reja cuando tenía que cruzar cerca de ellos para asistir en traje de garote al domador.  Finalmente, cuando terminó su temporada en la capital, Abril tuvo que declinar la propuesta de los dueños del circo de seguir acompañándolos para quedarse a cumplir con su labor de madre en el barrio del Tunal, donde nacen y mueren muchos sueños, lejos, al sur de Bogotá.

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Cuando las cosas se pusieron realmente difíciles en el hospital y la paga comenzó a demorar dos a tres meses en llegar, Abril tuvo que dedicarse a buscar otro trabajo. Ya ni siquiera el empleo de bailarina que desempeñaba los fines de semana le alcanzó para pagar sus deudas y reembolsar los préstamos adquiridos.

Se enteró por una publicación de Facebook de la existencia de las webcams. Aunque el anuncio no era muy específico, lo que la atrajo fue la imagen de una muchacha rodeada de dólares y el anuncio que lo acompañaba en el que se leía:

¿Quieres ganar dinero? ¡Ven, trabaja con nosotros e interactúa en línea, no es necesario tener experiencia!

Escribió al número de whatsapp y cuando le dijeron que se trataba de un trabajo de entretenimiento para adultos, pensó: “No soy capaz de hacerlo…” y lo descartó. Hasta que la urgencia económica se volvió demasiado apremiante.

Después de volver a platicar con el dueño del estudio que se encontraba en el barrio de Marsella y de dejarlo plantado una primera vez, Abril cometió el error de irse caminando sola a conocer el lugar, sin avisarle a nadie de su familia o de sus amigos acerca de sus intenciones.

Para una niña linda, mona y de cuerpo atlético, los encuentros imprevistos pueden tener terribles desenlaces, cuando no se toman las precauciones necesarias. Por suerte, conoció a un empresario serio que le explicó enseguida los pormenores del trabajo.

  • Esto es entretenimiento para adultos, prácticamente se trata de tener sexo con los usuarios en línea, le dijo. Al principio no aspires a ganarte una millonada, porque es difícil, vas a tener un pago quincenal y el resto dependerá de tu rendimiento, advirtió.

Antes de mostrarle n una pantalla la página de Chaturbate, en la que aparecían las modelos más reconocidas del momento. En ese instante, Abril casi se desmayó. Lo primero que vio fueron viejas con mil dildos insertados por delante y detrás, todas amarradas, desnudas… y ella concluyó que definitivamente no iba a ser lo suyo.

Ni si quiera escuchó realmente cuando le explicaron los códigos de colores con los que se distinguía la calidad de los usuarios –los que aparecen en violeta son los que más dinero suelen gastar, mientras que los grises son simples observadores anónimos- y se puso violeta en el momento en el que el socio del dueño le preguntó qué tan tímida se consideraba para el sexo… Le dijeron que tenían que tomarle unas fotos en ropa interior para crearle un perfil y ella salió corriendo, angustiada, del lugar.

A pesar de que unas de las modelos venezolanas que se encontraban transmitiendo salieron a decirle que no se preocupara, que no la iban a obligar a hacer nada que no quisiera a diferencia de otros estudios en donde obligaban a las chicas a desnudarse, agacharse y en ocasiones a cosas peores, desde la primera cita. Dentro de todo, lo que le dio más miedo fue que la reconocieran en la emisora de radio en la que trabajaba como bailarina y que se enterara de su familia de que tenía que desnudarse para ganarse la vida.

El problema es que en una ciudad en donde el salario mínimo ronda los 780 mil pesos y en el que la competencia laboral es feroz, las oportunidades de hacer plata no son numerosas y los empleadores suelen tomar ventaja de la amplia mano de obra disponible para ampliar su margen de ganancia y reducir el de los trabajadores.

Después de revisar por enésima vez los blogs en los que las modelos contaban sus propias experiencia y a unos días de que se le venza el plazo de la universidad, Abril pensó: “Si ellas pueden, ¿porqué yo no? No voy a hacer nada malo, nadie me va a tocar…”

En el mundo de las bailarinas y de los Dj´s en el que se desenvolvió durante años, Abril había recibido diversas propuestas para ser prepago, acompañante o escort, como les llaman en ocasiones, a las que siempre declinó amablemente.

No era inusual que en una fiesta de fin de año de un banco u otra gran entidad, los empresarios que habían contratado al Dj y sus bailarinas le propusieron venir a pasar un fin de semana todo pagado en la finca, como acompañante sexual. Incluso, un reconocido proxeneta bogotano gay le propuso mandarla a Cartagena o a México, para evitar que la reconocieran y le juró llenarla de plata, pero nada la convenció de seguir un modelo que no quería ver repetido en su hija a futuro.

Además, la experiencia de una de sus compañeras le dejó claro que esa vida no era para ella. Cuando le preguntó cómo había sido su primera noche, esta la respondió: “¡Fue horrible!, fui a una fiesta con tres manes, me jalaron el pelo, me la metieron por el culo… horrible…” Y aunque a cambio consiguió pronto un carro y una casa, y que Abril seguía viajando espichada en el autobús a diario, le quedó claro que no era algo a lo que se quisiera dedicar. Pero también le dejó la espinita de saber si en efecto el modelaje webcam, en sus modalidades de sexcam o sexycam podía ser un buen compromiso que le diera suficiente dinero para vivir sin que se tenga que arrepentir de su labor.

El primer día, le dieron una inducción básica de cómo manejar la plataforma en la que iba a trabajar.  Por pudor, Abril decidió transmitir sola, sin los consejos de los dueños de la página, y se sentó frente al computador, estática, inmóvil como una fotografía, sin saber que hacer…

Ni si quiera logró quitarse la chaqueta. Curiosamente, eso excitó la curiosidad de los usuarios que le pagaron cerca de 1.200 tokens (aproximadamente 160 mil pesos colombianos) solamente por hablar –cuando la mayoría de las chicas inician con 10, o si acaso 100 tokens… hasta que tuvo que hacer un flash-tits, una figura que consiste en mostrar brevemente los senos ante la cámara.

En ese momento, muerte de la pena y más morada que sonrojada, bajó la cámara y pensó “Dios mío, ¿qué estoy haciendo con mi vida?… Diosito, dame fuerza” mientras enfocó su senos pensando en que cuando saliera de la habitación tendría que enfrentar la mirada de los dueños del lugar que estaban del otro lado del cuarto.

Para Abril, como para varias de sus compañeras, lo difícil al principio no fue enfrentar la mirada de los usuarios que se encontraban del otro lado del planeta sino la de los hombres del estudio que la conocieron en carne propia, aunque en esta ocasión, tuvo la suerte de hallar personas profesionales que la ayudaron a trabajar su imagen con toda seriedad, como lo haría cualquier fotógrafo con una artista, sin el morbo que en ocasiones acompaña a la desnudez.

A diferencia del primer día, el resto de la semana estuvo complicado. Volvió a sentarse como una pancarta plantada en un terreno baldío y nadie acudió a su room. No entraron clientes y nadie le ofreció Tokens. Pasaron 8 días y comenzó a desesperarse. Los dueños del lugar la incitaron a que se soltara más, comprara dildos, baile, muestre sensualidad, pero su timidez natural era demasiado fuerte, así que la solución que encontraron fue la de fingir un nuevo escenario para que se sintiera más cómoda. Como en un juego de roles.

Ella se vistió de secretaria sexy, se puso gafas y un vestido corto pero serio, dejó el cuarto con una cama sencilla para pasarse a una oficina en la que uno de los hombres del lugar fingió ser su jefe y pasarle papeles, mientras ella adquirió un Ohmybod, un aparato parecido a un ratón de computador que roza el clítoris y vibra cuando tipean los usuarios. Aunque el problema es que este no funcionaba y solo a momentos recordaba gemir o reaccionar en el momento en el que recibía bonificaciones. Pero eso no frenó a los usuarios que se morían por verla coger al jefe.

“Llámalo, muestra el vestido, cómetelo”, le decían pero ella insistió en que no podía hacerlo, porque se encontraba trabajando. Sólo en una ocasión se levantó el vestido y cuando su jefe entró de pronto en la habitación fingió que la había asustado una araña a la que persiguió su jefe frente a los usuarios en delirio. Llegó a ganar pronto más de un millón y medio a la quincena con ese sistema, hasta que la inmobiliaria que les rentaba el inmueble se dio cuenta de lo que sucedía adentro y aunque no halló nada ilegal, decidió romper el contrato y Abril quedó nuevamente desempleada.

Buscó por Facebook y encontró tres estudios igual de horribles a los que visitó sucesivamente…

Por algún motivo, como sucede con los nuevos negocios, en Colombia se ha expandido la creencia de que cualquiera puede abrir un estudio sin conocer el negocio y sobre sin conocer las normas de salubridad y de legalidad que se deben cuidar para no incurrir en delitos…

El que quedaba cerca del aeropuerto El Dorado parecía un inquilinato en el que sólo había hombres masturbándose. En otro ,se prestaban los lushs –pequeñas lengüetas rosadas que se insertan en la vagina e vibran cuando se reciben tokens- que apenas limpiaban entre dos sesiones, lo que es la mejor manera de contagiarse con una enfermedad de transmisión sexual y pensó: “me van a pedir que me abra de patas en una cama, metiéndome un dildo…definitivamente eso no es lo mío”, hasta que encontró a TipModels –que es la primera página que aparece en Google cuando uno busca modelos webcam Bogotá”-.

En el estudio la recibió Johana, otra modelo ahora supervisora de varias áreas, le mostró las habitaciones y le generó confianza enseguida. Al punto en que convenció a su hermana grande –la única de las dos que la apoyó en su decisión de ser modelo webcam- de probar suerte durante una semana. A la fecha, la ha ido tan bien que en ocasiones gana más de 2 millones y medio por quincena y con los consejos de Cristián, el gerente, y Anthony, el profesor de actuación, ha comenzado a crear Abril, el personaje que la representaba una vez que enciende la cámara.

“Todavía soy muy tímida, no manejo el show no muy sexual, nunca estoy desnuda en público… me la paso es bailando con ello, hablando por horas… Hay unos que son muy fieles, todos los benditos días llegan, entonces ya sé donde trabajan, que hacen…  les pregunto cómo les fue, y les hago un bailecito de vez en cuando”, dice. “Yo soy bailarina profesional, así que se me abrir de piernas, mover las nalgas, hacer twerk…. Eso les encanta. No estoy haciendo nada que me avergüence. Nuestra es mucho más libre con su sexualidad que la anterior, y sobre todo con el auto emprendimiento, porque ya no hay otra opción” explica Abril, antes de quitarse la enorme chaqueta que la abriga para pensar en el show que presentará hoy a sus usuarios. Pero eso sí, una vez que sale del estudio, Amaranta ya no es Abril, se vuelve de nuevo una chica tímida, con los gustos, miedos y preocupaciones de cualquiera pelada de su edad. Menos la del dinero, que por el momento fluye mejor de lo que hacía antes de que entrara a hacer sexycam y sexcam, sin que tenga nada de qué avergonzarse.

“Y el día que me vuelva una figura pública, o me descubran mis padres, ¡me secaré las lágrimas con billetes!” concluye entre risas.

 

 

By | 2018-06-05T17:33:07+00:00 junio 2nd, 2018|Diario de una Modelo Webcam|1 Comment

One Comment

  1. Alexander septiembre 26, 2018 at 12:38 pm - Reply

    Excelente historia, muestra como este modelo de negocio ayuda a muchas personas a salir de momentos difíciles.

    Estaré atento a nuevos relatos.

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